A propósito de lo observado en estas ultimas semana en Penco, referido a candidaturas surgidas del revanchismo político, de la imposición autoritaria y al incumplimiento de la palabra empeñada, publico una reflexión que hice hace algunos meses, entorno al sentido de la actividad política.
Una de las principales premisas de la teoría economía, se refiere a la racionalidad del ser humano, que se expresa en su afán por maximizar su bienestar, proporcionándose los bienes y servicios que le generen dicho bienestar, entendido éste como el estado en que el individuo, desde su propia subjetividad, considera satisfecha sus necesidades.
Desde otro punto de vista, el psicólogo Abraham Maslow postuló que el ser humano presenta cinco tipos de necesidades ordenadas jerárquicamente: fisiológicas, de seguridad, de pertenencia, de reconocimiento y de autorrealización.
La mirada conjunta de estos dos ideas, permite comprender los límites de la racionalidad económica del ser humano, con sus motivaciones políticas.
Es comprensible que el ser humano, en su dimensión económica, busque maximizar su bienestar en el ámbito de las necesidades fisiológicas y de seguridad, dotándose de los recursos necesarios que le permitan obtener los bienes o servicios que le generaran dicho bienestar. En una economía de mercado, el ser humano, en su expresión económica (consumidor), se esforzará por obtener los medios de pago suficientes que le permitan comprar los productos que le proporcionaran dicho bienestar. (La sociedad pone límites legales y morales para la obtención de dichos medios de pago, los que no siempre son respetados)
Sin embargo, para entender la creatividad, la solidaridad y el heroísmo, es necesario observar al ser humano más allá de la dimensión económica. Este ser humano también busca maximizar su bienestar en la esfera de las necesidades de pertenencia, reconocimiento y autorrealización, que en su esencia, no son satisfechas mediante los productos transables en el mercado.
Muchas veces observamos con desaliento, que la actividad política se realiza limitada sólo en el ámbito de lo económico y se constituye en otra actividad más para proporcionarse los bienes y servicios que ofrece el mercado. Y, en algunos caso, se llega a extremos de la inmoralidad y corrupción para obtener el bienestar material que le ofrece la sociedad de consumo.
Los héroes de la independencia, los constructores de la republica y los mártires de la democracia no se conformaron a reducirse tan sólo a la expresión económica del ser humano, en ellos se destaca, con mucha fuerza, su dimensión política, expresada en el encuentro con otros, para construir juntos nuevas realidades, que permitieran un mayor bienestar integral a toda la sociedad. De este modo entendemos el testimonio de vida de Ignacio Alvarado, Hernán Mery, Alberto Bachelet, Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende y muchos chilenos y chilenas anónimos que expresaron su racionalidad en una dimensión solidaria y heroica, que trasciende y se constituye en ejemplo y testimonio, para las actuales y nuevas generaciones, de la dimensión política de la naturaleza humana.